El Arcfleet de la SUL

7/29/17

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7/29/17

El Arcfleet de la Sociedad de la Última Luz (SUL) nació fruto de la necesidad. Que los Varelsi se dediquen a destruir cada planeta en el que decides montar instalaciones sale muy caro.

Con la situación actual del universo, es necesario movilizar a la mano de obra para garantizar su eficiencia (y su supervivencia).

Después de cientos de años (y cientos de miles de naves), el Arcfleet de la SUL es una flota de carácter comercial cuya prioridad es optimizar sus beneficios, incluso a las puertas de su posible extinción. La SUL no posee cuerpos celestes, pero sus fastuosas naves son signo de la opulencia tecnológica valorada por todo su Arcfleet.

 

 

Una sociedad interrelacionada

La SUL ha prosperado gracias a que humanos, inteligencias artificiales e "híbridos humanos aumentados" han aprendido a coexistir a través de su amor común por el progreso y la mejora de la tecnología, y también gracias a los beneficios. Grandes beneficios. Con 3800 naves y casi 250 000 naves nodrizas, la SUL utiliza un sistema de IA en red que colaboran en todo tipo de labores, desde coordinar los viajes de la flota hasta fabricar nuevas gamas de drones centinela en Esbirro Robotics.

 

Puertos de interés

El Arcfleet posee naves pobladas en su totalidad por individuos que comparten una misma profesión (artesanos, abogados o contables, entre otros), pero también hay una minoría de naves excepcionales y exquisitas. Además de los gigantes donde se fabrican los drones de Esbirro Robotics, estas son otras naves destacadas:

  • La nave Hemsworth: el hogar de una de las dinastías humanas más prestigiosas de la SUL. La familia Hemsworth controla gran parte del poder de fabricación de la SUL, como por ejemplo Esbirro Robotics. Este es, también, el hogar de Phoebe, la famosa aventurera y heredera de la fortuna de los Hemsworth.
  • Transporte de drones Thrax: no se sabe a ciencia cierta dónde se encuentra la Magna Carta, la IA Magnus, pero se rumorea desde hace tiempo que esta entidad se aloja en un gigantesco transporte de drones que utiliza para defender sus intereses.
  • La holoarena galáctica: ¿qué harías si tuvieras tiempo, dinero y un suministro casi infinito de robots de combate? ¡Pues ponerlos a luchar y apostar sobre el desenlace! ¡Y después usar exenciones tributarias para ocultar tus ganancias! Se invita a cualquier ser consciente, ya sea un robot u otra cosa, a participar en combates uno contra uno en el Gran Campeonato Galáctico, que se emite en directo por toda la flota (y otras facciones) desde la nave nodriza central que alberga la holoarena. Aquí se forjó la leyenda de El Dragón, un humano que se enfrentaba a contrincantes robóticos. Si hay un lugar indicado para hacer apuestas o vender emisiones de pago para el final del universo, es sin duda este. 

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